La pandemia del COVID-19 y la psicología

Charla sobre prevención del suicidio en neiva

 

En este período de pandemia, si los gobiernos nacionales mantienen en un estado de precariedad la financiación de la atención de la salud mental, los efectos devastadores tanto a nivel psicológico como en la economía serán su exclusiva responsabilidad.

 

En los primeros cuatro meses de la pandemia en algo he contribuido a desarrollar los programas y líneas de acción del Equipo de Respuesta Psicológica al COVID-19. También he intentado articular las acciones de nuestra asociación con la política pública y los lineamientos que se trazan desde el Consejo Nacional de Salud Mental; dictado conferencias en universidades y participado de simposios y foros en las redes sociales; escuchado, interactuado y aprendido de colegas nacionales y de distintos países. Igualmente me ha correspondido ofrecer pautas de apoyo emocional a distintos grupos y a personas afectadas por el impacto psicológico de la pandemia. Las lecciones aprendidas me han llevado a las siguientes reflexiones:

1.

Son tiempos en que la psicología debe demostrar a la sociedad que ha aportado el suficiente conocimiento científico para fundamentar las intervenciones profesionales que la población requiere. En este período, el énfasis debe estar en la psicología aplicada sobre la discusión de las teorías psicológicas.

2.

La pandemia urge que se acelere el proceso de integración entre la psicología clínica, la psicología de la salud, la psicología social y comunitaria y la salud pública, proceso que venía dándose muy lentamente. En particular, en el área de lo psicosocial todavía hay mucho camino por recorrer. En este período, debe prevalecer una psicología de la salud mental de las poblaciones sobre una psicología de la salud mental individual.

3.

El trabajo profesional de los psicólogos, las intervenciones psicológicas, los programas de prevención y atención psicológica que se están implementando, requieren de constante evaluación y conllevan la necesidad de recolectar bases de datos cuantitativos y cualitativos de calidad que faciliten la investigación en distintas áreas de la salud mental y de la psicología científica. En este periodo en que la pandemia y las medidas para enfrentarla constituyen un extraordinario experimento psicosocial a nivel mundial, lo apropiado es sentar las bases para un esfuerzo investigativo nacional e internacional que corresponda a la magnitud del problema y facilite el avance del conocimiento científico en psicología.

4.

Los gobiernos de cada país tienen en sus manos la responsabilidad principal de brindar atención a la salud física y mental (hoy sabemos que ese dualismo cuerpo-mente no existe) de calidad a sus ciudadanos. Las asociaciones y la comunidad psicológica internacional nos encontramos trabajando intensamente y propendemos por lograr la sinergia que demanda la realidad del impacto en la salud mental del COVID-19. En este período de pandemia, si los gobiernos nacionales mantienen en un estado de precariedad la financiación de la atención de la salud mental, los efectos devastadores tanto a nivel psicológico como en la economía serán su exclusiva responsabilidad.

Nota: Este articulo fue publicado en el portal de Colpsic el  8 de julio de 2020