Responsabilidad del estado y salud mental

Reunión la vicepresidencia y colpsic

 

Existe evidencia que la situación de la salud mental en Colombia era ya de hecho muy precaria antes de la pandemia y que con la emergencia del COVID 19 los resultados de los primeros estudios empiezan a mostrar cómo esta situación se agrava aún más.

 

“La salud mental es un bien preciado y un patrimonio de las naciones que debe priorizarse de la misma manera que la salud física” Federación Mundial de Salud Mental (WFMH, 2020) 

En el Colegio Colombiano de Psicólogos, tanto a través del Equipo de Respuesta Psicológica al brote de COVID-19, como de sus once (11) capítulos regionales hemos aportado de múltiples maneras durante estos meses de pandemia al cuidado de la salud mental de los colombianos. Ha sido una iniciativa y un esfuerzo propios, pero también en asocio con colegas que no son colegiados y con diversas instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales. De todas estas colaboraciones hemos aprendido enormemente.

Encontrándonos en la evaluación del trabajo en esta primera fase de la pandemia, el Dr. Henry Sánchez, presidente de nuestro Capítulo Boyacá consideró válido preguntarse por el papel del Estado en la prevención y atención de la salud mental y organizó un simposio para revisar el tema, simposio en el que participé junto al Senador Jorge Eduardo Londoño,

anterior Ministro de Justicia; la Dra. Astrid Arrieta, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría y al Señor alcalde de la ciudad de Tunja, médico Luis Alejandro Fúneme. La discusión fue enriquecedora.

Mi planteamiento en esta reunión giró en torno a las siguientes ideas:

En las sociedades de mercado, la salud de la población como responsabilidad del Estado está asociada con el surgimiento de lo que ha dado en llamarse el “Estado de Bienestar”. Luego de la unificación de Alemania, Bismark, expidió en 1883 una ley de seguro para cubrir la enfermedad de los trabajadores en la que los empleadores pagaban una tercera parte de los servicios de salud y los empleados, las otras dos terceras partes. Así nació el modelo del “Seguro Social”. En Inglaterra, luego de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Bevan creó en 1948 el Servicio Nacional de Salud (NHS) en el cual el Estado financia con impuestos la totalidad de los servicios para el 100% de la población, “desde la cuna hasta la tumba” y completamente gratuito. El sistema de salud inglés es el ejemplo por excelencia de responsabilidad por parte del Estado en la procura del bienestar físico y mental para los habitantes de un territorio nacional. Hasta los años 1980s, se crearon en la mayoría de los países del mundo, incluida Colombia, sistemas de salud que combinaban de diversas maneras, variantes del sistema de seguro social surgido en Alemania y del sistema público nacional de los británicos.

A partir de 1990 y en correspondencia con el modelo económico de libertad de mercado o “capitalismo salvaje” se sucedieron en oleadas, a nivel global, reformas que de acuerdo con el dogma neoliberal buscaron reducir al mínimo, la intervención y responsabilidad del Estado en la salud. En Colombia, la Ley 100 de 1993 hizo parte de ese proceso de mercantilización extrema de la salud. Dentro de ese esquema, profundamente inequitativo, tanto la salud pública como la salud mental fueron relegadas a un lugar completamente secundario. Para superar esta situación, un sector minoritario en el Congreso de la República presentó y logró la aprobación en el año 2013 de la Ley 1616 o Ley de Salud Mental. Posteriormente los gobiernos colombianos han aprobado una serie de documentos de política pública sobre salud mental; entre otros, los siguientes: el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021 (2013), la Política Nacional de Salud Mental (2018), y el Documento CONPES 3992 Estrategia para la promoción de la salud mental en Colombia (2020). En la medida que todos estos documentos sobre salud mental han sido construidos en consonancia y ajustados al sistema de aseguramiento en salud de la Ley 100, su implementación en la práctica se ve mediada por las mismas dificultades de acceso y la misma concepción mercantilista del sistema general de salud, cuando no simplemente se quedan escritos en el papel. Es el caso por ejemplo de los Consejos Departamentales de Salud Mental que apenas ahora, 7 años después de la vigencia de la Ley de Salud Mental no se han constituido formalmente o no funcionan regularmente en la mayoría de los 32 Departamentos.

Existe evidencia que la situación de la salud mental en Colombia era ya de hecho muy precaria antes de la pandemia y que con la emergencia del COVID 19 los resultados de los primeros estudios empiezan a mostrar cómo esta situación se agrava aún más. De hecho, presentamos en la reunión algunos datos preliminares del estudio PSY COVID realizado con una muestra de 18.061 personas de todos los Departamentos Colombianos, la Universidad Autónoma de Barcelona, estudio en el cual el Colegio Colombiano de Psicólogos ha colaborado activamente.: Por ejemplo: entre las mujeres Jóvenes (18-29años) con bajos ingresos, durante el período de la cuarentena, el 53% ha presentado síntomas de depresión y el 40% ha presentado ansiedad. En mi criterio, la principal responsabilidad sobre el cuidado de la salud mental recae sobre el Estado Colombiano especialmente en los grupos poblacionales que más lo necesitan. No es coherente hablar de reactivación de la economía desconociendo que como concluyó el estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016) existe una asociación directa entre productividad económica y salud mental.

Nada más oportuno que concluir con las palabras del actual Secretario General de las Naciones Unidas: “Los servicios de salud mental son una parte esencial de las respuestas de los gobiernos al COVID-19. Estos servicios de salud mental son una parte esencial de las respuestas deben expandirse y ser completamente financiados.” (António Guterrez, 2020)

Nota: Fueron varias e importantes las conclusiones y compromisos de colaboración que surgieron del simposio sobre responsabilidad del Estado y la Salud Mental. Una de ellas, el Debate de control político a la Ley de Salud Mental que organizará en las próximas semanas el Senador Jorge Eduardo Londoño en cooperación con el Colegio Colombiano de Psicólogos.

Nota: Este contenido fue publicado en el portal de colpisc el 25 de julio de 2020