100.000 muertos ¿Cuántos años de vida perdidos?

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Ahora que nos aproximamos a los cien mil fallecidos por la COVID-19, vale la pena detenernos a reflexionar lo que significan esas muertes, tanto en sufrimiento emocional para familiares y amigos, como para la vida entera de la nación, su economía, su cultura…Tanto en el momento actual como en el futuro. 

 

En salud pública, Años de Vida Perdidos (AVP) se refiere a los años potencialmente dejados de vivir por las muertes prematuras causadas por un accidente o enfermedad en relación con los años de expectativa de vida al nacer en un país determinado. En Colombia según el DANE, en 2021 la expectativa de vida es de 80 años para las mujeres y 73.7 años para los hombres.

Se entiende entonces, que entre más jóvenes las personas mueran, ¡más años de vida productiva pierde el país! El año pasado el Ministerio de Salud hizo un primer cálculo encontrando que “…entre marzo y julio de 2020 se perdieron en Colombia 237.725,5 años potenciales de vida en la población” (https://bit.ly/3pP9Feg). Y según los cálculos realizados por el Dr. Mauricio Herrera, investigador y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, ¡los 82.743 fallecimientos reportados en nuestro país hasta el 20 de mayo del presente año representan 1.400.399 años perdidos! (ver gráfico).

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Tal vez, estos datos nos permitan empezar a valorar la magnitud de la tragedia que estamos viviendo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que, en un estudio realizado en 81 países, incluido Colombia, a 6 de enero de 2021, cuando esos países habían reportado 1.279.866 muertes por COVID-19, se calculó una pérdida de 20.507.518 años de vida, siendo el promedio de años perdidos por cada fallecimiento de 16 años, promedio que los autores consideran que está subestimado (go.nature.com/2SoVgcI).

Esos años de vida perdidos son, como las muertes evitables en un sistema de salud, años de ausencia en un amor filial, en un amor romántico, en una amistad, en un equipo de trabajo, en una comunidad; son dolor emocional y angustia; esos fallecimientos causan duelos difíciles de superar…Esas muertes se asocian a problemas de salud mental que requieren atención.

Igualmente, esos años de vida perdidos, son años de ingresos económicos perdidos, son pérdida de productividad con un impacto económico negativo, que, por ejemplo, la Comunidad Europea calculó para el primer mes de la pandemia en 300 millones de Euros. Situación que hay que entenderla en el marco de la mayor recesión económica mundial desde la segunda Guerra Mundial.

Sabemos también, que tantos los casos de infectados como los fallecimientos y los consecuentes Años de Vida Perdidos afectan mayormente a los estratos socioeconómicos más bajos; y que en consecuencia, este comportamiento de la pandemia profundiza las desigualdades sociales injustas que existen en Colombia.

Es necesario entonces, hacer esfuerzos efectivos por controlar la transmisión del SARS COVID- 2. Así lo entendió China, país que luego de la primera ola de la pandemia realizó estudios de costo-efectividad (https://bit.ly/3cAX0pN) y concluyó que era mucho más rentable invertir para garantizar la vacunación y para que la población adoptara las medidas no farmacológicas, incluidas las de confinamiento. En Colombia, se ha vacunado menos del 20% de la población y en medio de un pico que se prolonga reportando el mayor número de infectados y muertes desde el inicio de la pandemia… se han levantado todas las medidas.

Nota: Este articulo fue publicado oficialmente el 13 de junio de 2021 en el portal mascolombia.com